Una orquídea rara vez se muere de un día para otro. Primero avisa. Sus raíces cambian de color, el sustrato se mantiene húmedo demasiado tiempo y las hojas empiezan a perder fuerza. El problema es que muchas personas miran las flores, cuando la verdadera historia está abajo, en las raíces.

Si las raíces están cafés, blandas o con mal olor, tu orquídea puede estar sufriendo exceso de humedad o un sustrato que ya no respira. En este punto, lo más importante es actuar con calma: retirar raíces dañadas, cambiar el sustrato y colocarla en una maceta con buena ventilación.
Una maceta transparente ayuda a observar lo que antes estaba oculto. Y cuando combinas un sustrato adecuado con enraizante y cuidado constante, la planta puede volver a concentrar su energía en vivir.

En Exquenda encuentras sustrato, enraizante y macetas diseñadas para cuidar lo más importante de tu orquídea: sus raíces.



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