Todos hemos vivido ese momento. Ves una hoja amarilla, una raíz diferente o una flor que cayó antes de tiempo y tu mente comienza a imaginar el peor escenario.

Pero las orquídeas son mucho más resistentes de lo que parecen. De hecho, muchas veces no están muriendo. Están comunicando algo. Una raíz plateada puede indicar sed. Una raíz verde puede indicar que aún está hidratada. Una hoja puede cambiar indicando que hay presencia de hongos o bacterias, con tratarlas y corregir la causa será suficiente. Aprender a observar cambia completamente la relación con tu orquídea.
La mayoría de los problemas comienzan cuando actuamos por miedo. Regamos de más. Movemos la planta constantemente. Probamos remedios de internet sin entender qué necesita realmente.

En Exquenda creemos que una orquídea sana comienza con una persona tranquila. Antes de intentar salvarla, aprende a escucharla. A veces la mejor decisión no es hacer más. Es comprender mejor.
Recuerda a las orquídeas siempre hay que colocarlas en maceta con hoyos justo al tamaño de su raíz y en sustratos ligeros que filtren y ventilen bien el riego.
Si notas alguna hoja en tono amarillo es bacteria y puede significar que estás regando de mas, tiene mucho sustrato o el sustrato donde está es muy denso y en este caso habrá que tratarla con control supremo x 3 o bactericida.
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